"Los hechos deportivos cargan historias antiguas y apenas de ayer. A mi criterio valen tanto las campañas de los campeones como la de aquellos que pese a una suerte adversa, compiten con espíritu inalterable. Rindo homenaje al pasado y el presente para tener una perspectiva del futuro que es dentro de unos instantes".


creado por josé lópez


jueves 21 de mayo de 2009

Tenis en Gimnasia y Esgrima

Entre sábado y domingo 16 y 17 parte de la legión esperancina de tenis criollo del Club Aarón Castellanos intervino en el torneo organizado por el Club santafesino Banco provincial.

Estuvimos con aquellos que jugaron en las canchas de Gimnasia y Esgrima de 4 de Enero y Juan de Garay en el centro de la ciudad capital de la provincia. Dos canchas de suelo semi rápido al aire libre que se llenaron deportivamente con distintas cualidades personales. Se jugó en dobles y sobre todo primó una amistad espontánea entre los “paleteros” como suele suceder en eventos similares. Aquellos que acompañaban a sus muchachos tuvieron a mano sus termos para los consabidos mates y comestibles variados.


En Gimnasia estuvieron representantes de Argentino de San Carlos, Colón de San Justo, de Rosario, los nuestros y locales de distintos clubes. También se jugó en Club Ferrocarril situado sobre la costanera en zona de Guadalupe donde participó Alejandro Engler y hubo rostros conocidos más todo el entorno que sigue a esta popular disciplina.


La barra de Esperanza estuvo comandada por Lorena, Vanesa y sus nenas, Ille fue responsable de la gráfica y se agradece. Ninguno de nuestros deportistas pasó de ganar más de dos partidos pero la intención de competir siempre vale como un campeonato. Rubén Portmann y Marcos López quedaron eliminados el domingo en su 4to partido, Nico Cignetti y El Duende Angiula el sábado tras el 2do igual que Mario Saucedo (Franck) y Hernán Jorge. Un gusto encontrar a los amigos de Argentino, Ramonda y González, este último recibió un pelotazo en su ojo izquierdo y lo pasó mal hasta que se repuso para continuar jugando sin chistar. Los muchachos de Banco Provincial, amigos de Carlitos Minetti protagonizaron buenos partidos en su debut competitivo, igual que Hernán de nuestra comparsa visitante. Perino, Eubar, Balcaza, Forzano, Bernardo, Scalanotti y Callano todos sin excepciones pusieron ante todo tremendas ganas de jugar y muy buena onda con lo que la extensa tarde y el deporte de la paleta fue un abrazo interminable. Los resultados quedaron como parte anecdótica y está todo explicado. (JLR)

miércoles 15 de abril de 2009

"El Gringo" Forlín

Este reconocimiento lo debía y le di muchas vueltas en el "bobo", tiempo sobre todo, para que cuando saliera exprese lo que verdaderamente siento. No me fue fácil y lo que digo va saliendo en crudo porque tiene mucho de afecto, de cercanía familiar, de años hermosos y circunstancias especiales que nos marcaron sin ninguna duda.
Gabriel es un basquetbolista que ya está dando sus últimos saltos en el parqué, como me dijo hace unos días. El tiempo ha transcurrido aunque no se le note en su físico de dos metros conque todavía se hace sentir bajo los tableros en su puesto de pivot, aguantando a los "roperos" de su talla. Un día, hace unos cuantos años, escuché en uno de los clubes de mi ciudad que estaban armando un equipo para intentar escalar en las batallas liguistas. Sin ser parte me acerqué al técnico que estaba a cargo y a vuelo de pájaro dije: "tengo un sobrino alto que juega en Reconquista". Esta es una ciudad del norte santafecino de mi Argentina. La respuesta fue instantánea para que lo llamara a probarse. A los dos días apareció Gabriel con su padre que es camionero y aprovechando un viaje lo acercó a Esperanza. Hacía calor y el "Gringo" había llegado con lo puesto, pantaloncitos deportivos, musculosa y tal vez zapatillas para la prueba, pero el clima sufrió un cambio inesperado y hubo que conseguirle ropa adecuada para la baja temperatura. El DT "Fito" Massi, grandote como Gabriel, le facilitó las prendas, porque debió quedarse unos días en que ya le confirmaron sería parte del equipo. Desde entonces no ha parado de jugar y ha pasado por infinidad de clubes de todas las categorías dando lo que sabe hacer, entregarse entero por la camiseta que calza. Esta fotografía lo muestra en toda su hombría, largando su emoción en un triunfo reciente donde su equipo clasificó a cuartos de final para dirimir por un ascenso a la categoría siguiente, la "B" del tercer escalón Nacional. Hace poco tiempo me dijo que ya le pesa su vida de transhumante con la mochila al hombro, lejos de su casa, de su mujer y su pequeño Genaro. Pero agregó que también le cuesta pensar que ya no habrá más vestuarios, ni entrenamientos, ni previas y esos partidos a todo coraje donde parece dejarse la vida. Lo recuerdo niño y tenerlo en brazos allá en Las Toscas, cerca del Chaco, en lo del abuelo Ricardo Forlín. Cuando fue un poco mayor y en otras vacaciones en la tierra de la caña de azúcar, improvisamos un aro que colgamos en la rama baja de un árbol y jugamos con una pelota cualquiera. Ese mismo árbol ha crecido tanto que aquella rama es inalcansable y mi sobrino aún mantiene su vigencia para seguir viviendo del básquet y han pasado casi veinte años. Anteriormente había probado como arquero en un club de fútbol siendo compañero de Gabriel Batistuta, por si alguien conoce al gran goleador que en su inicio un "sabio" dirigente despreció porque era gordito. Es válido este redondeo ya que así sucedió, y llegue este abrazo al gladiador que no se rinde, el Gabriel Forlín que será recordado por su honradez personal y deportiva más allá de sus logros. Como siempre digo y que además es la razón de este sitio; ser una estrella rutilante o ganar campeonatos no es el valor primordial de una trayectoria, sino haber ofrecido hasta la última gota de sudor sin mezquinar sacrificio, para que al final de un ciclo que un día llegará, te miren de frente y digan, "viejo, sos un flor de tipo".

miércoles 25 de marzo de 2009

Entre Almagro y Alma Juniors



¡CAMPEONES, CAMPEONES! - Como de recuerdos y algo más se trata, me atengo a estas manifestaciones del alma y de esa pasión suspendida en el tiempo que no muere porque si no más. Y no es necesario llegar a viejo para reencontrarnos con esos retazos de vida que hemos dejado en algún rincón de la memoria, y no digo "lo dejamos atrás" porque es un dicho remanido que no me gusta, directamente, mal y pronto lo digo.



La foto grupal, donde estos chicos están liberando su alegría por haber salido Campeones nada menos que en el estadio de su más enconado y tradicional adversario, Alma Juniors, es el equipo de Cadetes de Almagro integrado por Marcos Maciel, “Juampi” Ramuno, Pablo López, “Seba” Faure, Cristian “Toti” Schmidt (hoy preparador físico de la Primera de Liga), (abajo) “Lolo” Allín, Rodrigo “Ñoño” Estévez, Nico Mars, Lucas Cecchini, Pablo Allín y “Matiti” Frías (podría ser).
La escena ocurrió entre los años 86-87 según el técnico de aquellos momentos, Eduardo "Piki" Andreoli, hoy Concejal de mi ciudad, que me tiró esos datos diciendo con pesadumbre ante un posible error, "hace tanto..."

Pero eso es lo de menos y lo que vale es rememorar el día en que "congelé" dicha imagen entre lágrimas y sin poder gritar mi alegría, porque trabajaba para el club que precisamente había perdido el partido, que además lo dirigía otro amigo, Luisito Desábado.

¡DALE NEGRO! - Sigo con otra imagen y es la del primer afro americano que vino a Alma Juniors, escuadra que hoy juega en el TNA (Torneo Nacional de Ascenso) segundo nivel del básquetbol de Argentina. Se llamaba Clarton Clark y no era de los mejores pero tuvo lucimientos fugaces, lo que no quita que fuera un buen tipo, según me contaron. Lo vi jugar un par de veces y una noche en el Nido de las Águilas, estadio de Almagro, perdió sus lentes de contacto y al no encontrarlos corrió al vestuario a ponerse otros. No pasó de esa temporada el Clarck estadounidense pero quedó esta postal como recuerdo.






"CON 30 MENOS" -El que salta con la anaranjada en bandeja es "Patí" Montalbetti, un jugador que tiraba de afuera y metía goles de la distancia que hoy tienen los lanzamientos de tres puntos. Era un exquisito en el manejo de la americana y fue uno de los mejores jugadores que tuvo Almagro y no es cuestión de comparar los tiempos pero, más de uno de los que han pasado por el club tendrían que haber rendido examen con el. Dicen que la balanza atentó contra su campaña pero este "monstruo" junto a su primo Oscar, el "Zurdo" fallecido prematuramente y un plantel corto pero efectivo y rendidor como pocos, marcaron una época de oro para el baloncesto esperancino que aún hoy se tiene en cuenta a la hora del chamuyo.

"ERAMOS TAN POBRES" -Las dos fotografías tienen el efecto de la nostalgia y digo esto para los que saben qué significa iniciar un club. Así era Alma Juniors en su principio, que de los ligustrines alrededor del predio pasó al tejido y luego al tapial. De su rectángulo con piso de cemento y los tableros de madera al aire libre saltó al hermoso gimnasio de la actualidad, con dos canchas de parqué, una sede con todo lo necesario y el polideportivo anexo en las afueras de la ciudad. A esta epopeya estructural contribuyó apasionadamente el Doctor Enzo Scocco. Oncólogo el hombre, que una vez llegó al club para jugar a las bochas y se enamoró del básquet y ya no paró de ayudar para que la institución crezca junto a todos los dirigentes que acompañaron sus ideas.








Mi locura de juntar imágenes aún con una cámara analógica 35mm, por el gusto de ser el artífice de una buena toma o de un "fuera de foco" espantoso, me da el privilegio de poder buscar innumerables pedacitos de historias, en este caso deportivas, que me endulzan la vida. Sí señor. (José López Romero)

miércoles 25 de febrero de 2009

laura y los lobos



La foto tiene unos años, no más de siete y seguro Laurita Lavatelli sigue teniendo ese encanto que no logró opacar el tejido del campo de juego tontamente entrometido. Por entonces era movilera de una emisora de radio de San Jerónimo Norte (SF) y cubría los acontecimientos en el trámite de todos los partidos que jugara su equipo, el Club Atlético Libertad. Hasta aquí lo dicho no parece relevante y tal vez no logre darle el tono que tengo en mente para este artículo sobre la piba. Porque todo venía de afuera por esos días, desde la tribuna y los alambrados olímpicos, digo, esta historia de la rubia valesana que entraba a la cancha con su micrófono y su carpeta de apuntes y la "monada" de las graderías exhalaba poco menos que rugidos para referenciar su belleza. Ella solo sonreía y de reojo apenas, parecía agradecer los poco sutiles piropos conque la adornaban verbalmente. Las barras son así, me dije, y no es para menos, porque a lo bonito de Laura había que agregarle la simpatía con que duplicaba sus dones naturales. Ya no va a los estadios y yo al menos noto su ausencia, porque ella fue una adelantada en esto de las mujeres ocupándose del fútbol y nada menos que en los "repor" en vivo y caliente al borde de la línea de cal. Aquél día en que pensé un artículo y lo comenté en redacción, tenía dudas en cuanto al título y mi amigazo Cairo Melano me dijo, ponele "Laura y los lobos" y todo quedó muy claro con la idea para mi conjunto de palabras. Que valga el recuerdo. (José López)

jueves 12 de febrero de 2009

bellezas de puños fuertes

La campeona con su experiencia y la muchacha que inicia su carrera en el arte de los puños. Desde la gráfica tomada en Puerto Madryn sus sonrisas cautivan porque ambas son muy bonitas. Esa noche la formoseña Marcela Acuña con dos títulos en su poder, fue espectadora y vio ganar sobre el ring a Soledad Matthysse la piba de Trelew, que fue protagonista en la cartelera donde combatió el múltiple Campeón Narváez, hermano de su marido. Para más datos, "Itaka" es hija de un entrañable amigo ex boxeador y compoblano, el "Tordo" Mario, progenitor también de Walter y Lucas, dos muchachos que el ambiente del Box con mayúsculas conoce muy bien y siempre son noticia. Equiparando los pesos, algún día que seguramente no está lejano, Marcela y la "Sole" cruzarán sus puños en algún estadio repleto de gente. Será un buen espectáculo donde habrá piñas explosivas pero los aficionados estarán pidiendo que pibas tan lindas no se arruinen demasiado sus atractivas caritas. Podrían utilizar cabezales de amateur, ¿no se puede che?, (es broma), pero se justificaría en esta ocasión verdad? / (JLR)

A la derecha de Marcela Acuña, la "Sole".

jueves 5 de febrero de 2009

recuerdos del "10"

En su sueño de pibe corría con una banderita que decía "Dios existe". Saltaba y miraba a los costados construyendo una alegría mágica que no sabe de dos mundos. Los árboles movían sus ramas acariciando la tarde y en el bolsillo del changuito tintineaban dos monedas para el pancho y la coca que de vez en cuando apretaba para saber si aún estaban allí después de los saltos. Portaba en la cabeza los colores que su corazón custodiaba para cada domingo, herencia de su viejo que se fue al cielo un sábado, en víspera de clásico. El llenaba su ausencia levantándose temprano como siempre lo hizo su padre, y poco después de comer daba un beso a su madre para salir rumbo a la cancha y llegar a tiempo del partido de tercera. Buenos Aires, el fútbol y la Bombonera, la gloria que palpitaba aún sin comprenderlo, pero su espíritu regocijaba libre y rebelde. Lo había aprendido de su compinche que sobre los hombros lo llevó la primera vez a La Paternal para ver a ese chico zurdo de rulos vestido de rojo que hacía felíz a la hinchada del "Bichito". Allí sus ojos se llenaron de Diego, al que después siguió en su derrotero que lo dejó en La Boca como el mismo "60", bordeando los cordones de las veredas pintados de azul y amarillo. Marchaba partiendo desde el ritual paterno con todos los recaudos aceptados de apuro a su querida y temerosa vieja que no sabía de esas cosas. Después del "bondi" seguía la calle en el codo a codo con los aficionados tempraneros y como si fuera poco, quedaba subir al cielo de los hinchas perdido entre los mayores para asomar el alma a la vista más grandiosa del mundo, temblando. Erguido frente a frente su adolescente asombro con el verde campo de la xeneise ilusión dominguera, esperando la fiesta de gritar junto al rugido cabrón de la "12" debajo de una bandera gloriosa remojada en estrellas, Maradó Maradó, Maradó Maradó.. (José López Romero)

martes 27 de enero de 2009

cachito

Lo recuerdo y cuando más lo pienso me parece que de verdad fue un cuento. Aquél día el rengo apareció por el baldío tan malo, que llevarle la contra hubiera sido un suicidio. Para Cacho, para Deja que te contemos y vas a entender. ¡No querido, no, te parece bueno que desarmen el equipo, deja de joder! Tranquilizate Cachito, vos sabes que para nosotros sos el mejor, pero Don Lili dijo que no hay vuelta de hoja, que el arquero será el Mario, qué quieres que hagamos. Torito intentó apaciguarlo. ¡Pero anda pichón de loro, si saben que nadie ataja como yo, decían que parecía un mono cuando me tiraba para aquí o para allá, yo salvé lo que nadie salvó y ahora me vienen con esto! Es cierto Cacho, pero al viejo le dijeron en la Liga que no podrás jugar y ni te pueden inscribir. Ah claro, qué fácil es ahora cuando aparecen los resucitados, justo ahora que tendremos camisetas con número en la espalda, todo como en una primera, vamos a decirle al Copello ese que si no jugamos todos el cuadrito se va a la mierda. El rengo largó toda su rabia de un tirón casi sin respirar y recibió la noticia de la reunión en la rinconada donde se jugaban los “oficiales” del barrio, cerca de la chancleta, como llamaban entonces peyorativamente a la escuelita de calle Aristóbulo del Valle y Sarmiento, por su condición humilde, inserta en una comunidad obrera. Pero no traigan el bolo eh, porque sino de hablar las pelotas, ¿estamos?, dijo uno de los pibes dándose ínfulas de dirigente.
Fue un viernes al atardecer, rato después de que los “craques” del potrero salieran de la escuela y largaran los útiles en cualquier parte de la casa, ante la bronca puntual de cada madre, cosa que el tiempo no cambia. Unos tomaron un poco de leche o mate cocido con pan a las apuradas. La reunión es importante, dijeron entusiasmados, ¡ya volvemos mamá, estamos en el campito con los chicos! Corriente era hermano menor del rengo y venía con la pera embadurnada con dulce de zapallo hecho por su madre, y Cordero, de los nervios, tragó casi entero el alfajor que le había sobrado de la venta de Doña Magdalena. Dicha señora tenía un almacén y despacho de bebidas que mantenía su espíritu antiguo de veredas de ladrillo y ventanas coloniales de rejas altas, donde el barrio aún era calles de tierra y un puñado de casas modestas. De conocida generosidad, esta mujer protegió a muchos niños que sin ser suyos crecieron de su mano, y ellos, le devolvían este cariño vendiendo sus golosinas por el centro del pueblo, de cajoncito al cuello, vestidos con el delantal blanco de la escuela según el turno que tenían, mañana o tarde. Todos estuvieron en el baldío, y como llegaron antes que los tipos, se sentaron en círculo, como un consejo de caciques indios en una de cowboys. Había que esperar a Don Lili y a Pili, el bolichero de la ruta, ya que entre los dos aclararían el asunto de la Liga de clubes y su deseo de inscribirlos para dar forma institucional al cuadrito. ¡Dele, que vengan así después pateamos!, decían los carasucias quitándole presión a su curiosidad. Para suavizar la espera aprontaron chistes y cuentos de misterio aunque no hicieron falta; los señores llegaron con la puntualidad respetuosa de aquella época. Los chicos se pusieron de pie sacudiéndose la tierra del fundillo de los cortos. Unos estaban en patas “porque el calzado bueno se cuidaba para la escuela”, otros con alpargatas negras. Algunas lucían flecos y era raro, ya que los papis de antes, para que éstas duraran un poco más, le recortaban el yute que sobraba. Los dedos gordos parecían espías asomando por la punta descosida de aquella zapatilla económica sufrida de tanto uñazo a la redonda de tientos que traía Fulco, pequeña pelota número dos de cuero que cuando se mojaba se ponía más dura que una piedra. En ocasiones las alpargatas eran cosidas con hilo de algodón o del choricero, caro pero el mejor, que nadie tenía para sus barriletes de papel de diario y engrudo. ¿Don Lili, vamos a tener botines y todo, con camiseta, pantaloncito y medias?, estiró un quiscudo alisando sus chuzas rebeldes. Todo a su tiempo, pibe, todo a su tiempo. Pero primero es lo primero. Acá tenemos un problema que solucionar, sino no podremos formar nada, dijo Copello. Después fue Don Alberto que con mucho tino llamó al renguito. Ven Cacho, dijo, y éste se acercó al bolichero con recelo porque él era el meollo de la cuestión. Hubo un silencio espeso, como un vapor invisible que se podía tocar. Escucha lo que te digo, dijo uno de los mayores mirando a su compañero, porque no era fácil el tema con Cachito. Hubo segundos interminables hasta que uno de ellos continuó: Sabes que todos te queremos pibe, y también que sos un gran atajador, de los que hay pocos, y que tendrías que seguir como arquero en el equipo. ¡Y claro que sí Don!, ¿por qué no voy a poder seguir?, estiró Cachito pispeando que algo se venía para engordar su pena que repartió a su alrededor entre lágrimas que no aguantó más. En este punto, el bolichero Vernazza volvió a mirar a su amigo Copello y ambos apretaron la garganta para pasar un trago duro, y aquél siguió hablando. Sucede Cachito, que los reglamentos son los reglamentos m’hijito, y vos en los arcos de una cancha de once y once no puedes jugar. ¿Pero por qué Don, si soy como un mono?, mire, mire y diga quién pega estas vueltas en el aire, mire, mire Don, mire! Y Cacho rebotó una y otra vez dando saltos aparatosos, demostrando su habilidad, su cuerpo que parecía de goma y maravillaba a todos por las acrobacias. Pero su sentimiento se pintó con el rojizo del sol que pareció esconderse para no presenciar tanto dolor. Los pibes aflojaron las lágrimas y los hombres que estaban ahí tratando de fundar un club, lo abrazaron al renguito apretándolo muy fuerte y con voz quebrada le dijeron: El travesaño Cachito, el travesaño y tus piernitas. Dios te quiso así, pero él no es malo, son las cartas del destino, tus piernitas querido, vos no podés jugar erguido. ¡Pero la pucha Don, se las hubiera dado a otro a estas piernas así, Don, se las hubiera dado a otro qué diablo, por qué a mí! Cuando seas grande vas a entender querido, vos, arriba no llegarías en una volada. ¿Cómo podrías alcanzar un tiro al ángulo?. Pero no vas quedar afuera, vos podrías ser el aguatero, y entrar con el equipo al campo de juego. El ofrecimiento que pretendió remediar con un sin fin de palabras rebuscadas la dureza del momento, quedó en el aire, con un suspenso eterno, mezclado a la angustia de la escena. Pero de pronto, el rengo abrió su boca grande como una sonrisa del universo, que le movió con gracia el lunar que tenía en la mejilla iluminando su cara sufrida y exclamó: ¡Sí señor, y podré estar con todos como siempre, adentro de la cancha!
Y soltándose de los brazos de Vernazza y Copello, Cachito con sus piernas dobladas en gancho de nacimiento, por las que tuvo que abandonar la escuela, fue abrazando a todos sus amigos uno por uno. Estos, del drama, pasaron a una alegría incontenible, y como a pesar de todo había que celebrar, la tarde se hizo noche mirando de reojo un picado inolvidable.
Tal vez, esto no sucedió nunca, ni siquiera ese entrevero de despedida que jugaron en el baldío cercano a la Chancleta con el rengo de arquero. El arco armado con dos tarros de conserva llenos de tierra, al que Cachito atajando como sabía, mago de las piruetas, le bajó la cortina manteniéndolo invicto en su adiós como número uno del cuadrito del barrio.
Una foto de aquellos años lo recuerda mostrando orgulloso el botiquín de auxilio posando junto al equipo que no pudo integrar. Sportivo del Norte bautizaron al club, el que comenzó a nacer aquél día cuando a él casi lo hería de muerte una pena inconmensurable. (José López Romero
A la derecha de la fotografía, oculto por el botiquín, el personaje real de este relato que me permití recrear desde mi corazón. (el autor)

martes 13 de enero de 2009

torneo amistad Club Aarón Castellanos




Fue una inauguración estupenda de la mano de jugadores invitados y del grupo organizador que dieron el “paletazo” inicial a un nuevo ciclo. El Tenis Criollo ha tenido épocas muy buenas con figuras relevantes y sobre todo con un entusiasmo que siempre desbordó las expectativas. Pero eran otros los clubes y otros nombres, varones y mujeres que dieron sus páginas a este deporte bien santafesino que más tarde se extendió por el país. Santa Fe sigue teniendo preeminencia en el rubro y el mayor “tanto por ciento” en cuanto a cultores. Por eso fue invitado uno de los mejores jugadores de la región y más allá de nuestras fronteras, Gabriel Solari, múltiple campeón de torneo nacionales que se brindó como la persona y deportista que es, como si fuera uno más entre todos. También se debe destacar la presencia de Miguel Martínez, maestro de muchos que intervinieron, que dejó su mensaje tenístico en pareja con otro grande, José Stettler, ambos de la ciudad “cristalera” de San Carlos Centro. A primera hora llegó Beti Urfer, a quien hemos homenajeado anteriormente, y que es un ejemplo por su trascendencia y constancia con este juego y el paddle, con cincuenta años de actividad. Toda una jornada en la verde plataforma del club del centro esperancino que tuvo público en todo momento. Los directivos de la institución apoyaron esta iniciativa, fueron espectadores hasta el final y han prometido que vendrán nuevos eventos y las mejoras necesarias para su mejor desenvolvimiento. Los resultados del torneo formaron parte de la anécdota por la informalidad del mismo, pero pudimos presenciar hermosos partidos disputados a brazo partido y sin regalar nada. Solari, Martínez y Stettler pusieron de relieve su experiencia y fue bueno el retorno de Gustavo Soldavini a este juego, que lo tuvo años antes como una de sus impecables expresiones junto a otros. Nadie desentonó en la oportunidad y todos aportaron sus ganas, su caballerosidad (no hubo damas jugando), y todo lo que esta disciplina reúne, fundamentalmente la amistad. LOS QUE JUGARON: Gabriel Solari – Gustavo Ribero, José Stettler – Miguel Martínez, Guillermo Fantón – Franco Cerruti (los tres primeros en los resultados finales), Juan Pablo Juri – Josue Falbo, César Insaurralde – Gustavo Martinetto, Sergio Venturini – Gustavo Soldavini, Alejandro Engler – Ezequiel Juri, Nico Cignetti – Santiago “El duende” Angiula y Sebastián Misetich – Marcos López. Las localidades de procedencia de los jugadores foráneos, Santa Fe, San Carlos Centro y Franck. Al cierre de las acciones los que aún estaban en el club, degustaron un asado que comenzó Gustavo Ribero y terminó Rubén Portmann junto a su esposa. A todos los presentes en tan excelente día, muchas gracias por la sincera confraternidad, algo característico del tenis criollo en toda su historia. ¡Hasta la próxima! - (José López)

miércoles 7 de enero de 2009

Amadeo

No hay muchas personas que tengan el nombre que parece propiedad exclusiva de un grande. Solo recuerdo a un vecino ex futbolista de los principios futboleros de mi ciudad en la provincia de Santa Fe, que jugó en Bartolomé Mitre, de apellido González que será parte de otra historia. El Amadeo del artículo no es otro que el legendario arquero de Ríver Plate que hace unos años llegó a mi Esperanza invitado por el comercio de mi amigo, el "Pichi" Stessens. El director del semanario donde trabajo me preguntó en la oportunidad si quería hacer la nota, ya que en caso contrario iría el, también un "gustador" de las nostalgias deportivas como yo. Sin decir "agua va" llegué al hotel donde sería la conferencia de prensa cuando aún el grandote ex guardavallas no había llegado. No pasaron muchos minutos y apareció el coche con la figura esperada. Lo primero que se me ocurrió fue preguntarle de aquellas "gastadas" de Paulo Valentín (goleador de Boca) que tantas veces reflejó en forma sensacionalista El Gráfico. Por ejemplo me vino a la mente una fotografía a doble página que mostraba al "Uno" gateando, buscando la pelota entre las mallas, y al brasileño haciéndole cuernitos por detrás de su espalda. Amadeo sin inmutarse ni detenerse encaminó sus pasos al salón de la conferencia a la vez que me contestó con una sonrisa irónica de buena onda; "Será posible?, vengo al "culo" del mundo y me tiene que recibir un bostero?. Eso marcó las pautas para el desarrollo de la reunión que fue donde recogí una de las mejores crónicas en mis años de escriba. Sería largo detallar todo lo que contó y su humildad al reconocer como el mejor arquero a Diano que revistó en Boca Juniors por los 50'. Pasaron sus anécdotas más celebradas como cuando vio al arquero ruso Yassin, "la araña negra", que usaba guantes, y que su primer par fue un obsequio de su colega moscovita. Su capacidad natural de leer las jugadas y adelantarse a lo que un delantero haría y salir a "cortar" incluso fuera del área, apenas algo de tanto que dejó de herencia para los tiempos venideros. No todos deben saber que Carrizo jugó hasta pasados los cuarenta años y terminó su carrera en Colombia, probablemente es el único que ha hecho una campaña tan extensa y en el máximo nivel. Junto a Fernando Jobse que fue quien hizo la gráfica aquél día, le regalamos a este buen señor que ojala Dios conserve muchos años, una foto tomada en oportunidad de venir Ríver a jugar con la Liga Esperancina en la cancha de Mitre. Darwin Melchiorre le convirtió uno de los goles esperancinos y el día de su visita pudieron darse un abrazo aunque el portero "gallina" no recordara demasiado su paso por nuestra ciudad. Y era lógico, en épocas de pretemporada el equipo porteño salía de gira por infinidad de localidades del interior del país. Era otra época y de eso se trata este recuerdo que no quise pasar por alto al encontrar las fotos que aquí están. Fue un gran sueño cumplido, de juntar figuritas con su estampa y las de mi Boca querido, cada cosa en su orden, verlo jugar en vivo en su tramo final de Ríver a los 16 y estrechar ya mayor su mano, podría decir que personalmente mi tarea está cumplida. (José López Romero)

miércoles 24 de diciembre de 2008

"amigados" por el deporte




El tenis criollo nació en la provincia de Santa Fe, luego se difundió y hoy tiene muchos cultores a lo largo y ancho del país. Quien suscribe hacía mucho tiempo que no veía el viejo fervor del juego competitivo, tan “vivo” en nuestra zona. Llegamos el sábado a las 14 aproximadamente a la ciudad de San Carlos Centro, y casi a la entrada de su zona urbana apareció el complejo del Club Argentino que fue lo primero que nos llenó la vista. Demás está recordar que en Argentina el mes de diciembre es tan tórrido como el más adentrado enero, y a la sombra hacía 40º de temperatura. Dos de las siete canchas, donde jugarían en su mayoría los participantes de 4ª categoría, estaban a cielo descubierto y sobre piso de baldosas pintadas. Alejandro Engler ya había jugado y posteriormente lo hizo Marcos López, jugadores de mi ciudad esperancina. Este último, en instancias del desempate al mejor de tres, sufrió una descompostura por lo que el partido se detuvo hasta que pudo seguir. Son contingencias que detallo para graficar la dureza de los deportes en estas circunstancias. Pero lo bueno es que nadie se quejaba y la solidaridad se ponía de manifiesto a cada paso en muchos aspectos. La amistad en estas cosas, y tal vez sea una característica de la gente del interior del país, es algo increíble y eso se notó en la despedida del domingo, cuando el torneo iba llegando a su fin. También estuvimos en San Jerónimo Norte, otra hermosa localidad con un gimnasio espectacular con cuatro canchas donde todos los agradecidos adjetivos anteriores se repitieron. El saldo deportivo que siempre se busca corre parejo con ese otro costado humano que va dejando anécdotas, recuerdos que al primer “chispazo” asoman volviéndose tangibles. Nada está disociado bajo estas perspectivas y se me hace obligación destacarlo. Fisonomías, palabras, afectos y nombres quedaron en mi memoria y en una agenda desordenada, “Araña” Imhof, Miguel Martínez, profe de Marcos reencontrado después de 18 años, Fabián Primo, José Stettler, el sosías de Marquitos Di Palma, el “Rafa Nadal” del tenis con paleta, “Julito” Perren, Mario Walker, y tantos otros que seguramente volveremos a encontrar en adelante. El tenis criollo sigue teniendo vigencia y cobrando fuerza nacional, es algo no muy conocido o sin difusión porque no mueve dinero, pero transmite otros valores. Se que es difícil cambiar ciertas tendencias pero aquí está mi pequeño aporte para contribuir a la causa. A la colonia del tenis criollo allí donde se cultive, salud, felices fiestas y bienvenidos a nuestra casa virtual!!
(José López Romero)

martes 9 de diciembre de 2008

para claudio

Cuando me pidieron que escribiera algunas palabras sobre Claudio pensé primero que no era la persona adecuada, ya que podrían describirlo mejor sus amigos de toda la vida, entre ellos el “Tano” Pontarelli. Después sentí una gran responsabilidad por que se me daba la oportunidad de hablar de un ser que representó y representará un ejemplo de Padre, Profesional, Dirigente, comprometido desde siempre con todas las instituciones de la ciudad.
En lo referido estrictamente al Lawn Tenis Club Esperancino, cuántos momentos para contar desde la construcción de la cancha Nº4, la Organización de Campeonatos Nacionales, la construcción del salón superior que hoy utiliza Gimnasia Deportiva, las visitas memorables de Vilas, Clerc y Cano entre otros, la construcción de la primer cancha de Paddle y el viejo sueño de la Pileta Climatizada que hoy lleva su nombre, en un “cachito” de homenaje por todo lo que nos dio.
Un tipo medido en sus comentarios, mediador en las discusiones, fanático del tenis que jugó con un estilo muy particular.
No puedo dejar escapar esta ocasión para nombrar sus compañeros dentro de la Comisión del Club junto con los cuales trabajó y que hoy continúan trabajando para que la ciudad tenga una institución ejemplar en todo el país: Oscar “Chango” Pianetti Oscar, Víctor Engler, Elbio Pontarelli, Carlos Acosta.
Al “Chavo” no se lo extraña por que está presente, lo sentimos parte de nosotros, nos acompaña en cada emprendimiento, y seguramente en este momento debe estar jugando dobles en algún lugar, junto al “Torta” Saconne, Don Osvaldo De Marco y Walter Benz. (Fabián Plantón)

Fabián es un profesor de tenis a quien pedí un recuerdo escrito para un amigo en común fallecido prematuramente. Al partir, el “buenazo” de Claudio Fontanini dejó un profundo pesar por lo que significó durante su estadía entre nosotros, sobre todo por su condición humana. El “Profe” sabe mucho más de esta breve historia que no hubiéramos querido reseñar en tales circunstancias, pero nada podemos cambiar, y el lo ha contado con toda propiedad y sentimiento. (JLR)

viernes 5 de diciembre de 2008

Itaka

Se podría decir que el “Tordo” Mario Matthysse no dejó a nadie de la familia sin influenciar para el deporte de los puños. Son conocidos Walter y Lucas por sus campañas a nivel nacional e internacional pero también está su hija Edith Soledad, quien debutó en el profesionalismo femenino el 18 de mayo de 2007. La joven cuenta 28 años y su apodo corresponde con el poder de sus manos sobre el cuadrilátero. Ella está muy cerca de este deporte que su padre no conciente en una mujer, más allá del apoyo espiritual que le brinda cada vez que sube al ring. La “Sole” es compañera de Mario Narváez, el hermano (no boxeador) del Campeón Omar Andrés, viven en el barrio Constitución de Trelew, y juntos tienen tres hijas pequeñas, Milagros (8), Sasha (7) y María (5).
“Itaka” es santafesina, nacida en la ciudad de Rafaela a 60km de Esperanza y a 100 de la ciudad capital de la provincia de Santa Fe. Su experiencia en el boxeo es de 5 años y actualmente entrena en el barrio Progreso de su adoptiva ciudad sureña a las órdenes del “Negro” Robledo. Su primer combate fue a la decisión de las tarjetas y le ganó a Adriana Graciela Becerra en el peso de los 59 kg. En Puerto Madryn puso en evidencia su “polenta” al noquear el 20 de setiembre en el tercer asalto, a Guillermina Fernández en los 57.950 kg de los superpluma. El tercer compromiso ya no entrará antes de fin de año como para cerrar una temporada halagüeña en su principio y que abre las expectativas de los suyos. Soledad es empleada provincial en un colegio de la ciudad donde reside y trabaja durante la mañana. Se hace el tiempo para atender a sus nenas y la casa dejando el resto de la tarde para el gimnasio y su rutina de boxeadora. Aspira como todo deportista a llegar lo más alto posible en su carrera que se puede decir recién comienza en el plano rentado. Quiere hacer peleas importantes y llegar a obtener un titulo. Para ella deseamos la mejor de las suertes y aquí estamos para contar sus cosas, muy cerca de su familia esperancina. (JLR)

jueves 4 de diciembre de 2008

el Rafa

Un amigo de aquellos, de perfil bajo y de hacer en silencio. Un soñador de toda su vida que sigue moldeando sus ideas a cada paso porque nada se detiene. Rafael Collomb anduvo por Europa detrás de una oportunidad deportiva que a veces suele ser esquiva pero, que en el transcurso del camino otorga otras cosas, entre ellas la experiencia. El Tenis lo ha marcado de niño y en esa actividad continúa enseñando junto a un compañero que comparte sus mismos principios, Cristian Auce. El "Gringo" es Profesor de Educación Física aunque por sobre todas las cosas prevalece su condición de tipo "fuera de serie". Adecuarse a la empresa de formar personas íntegras no es sencillo, siendo los jóvenes el objetivo primordial del Centro de Entrenamiento. Acompaño este reconocimiento con una fotografía del predio cuando se iniciaban los trabajos en el terreno para las futuras canchas. Nada resultó fácil al instalar el proyecto fuera de la ciudad, pero el esfuerzo se fue concretando y hoy este contacto pleno con un paisaje abierto está firme y saludable. Para el mentor de esta actitud cargada de sacrificios y expectativas, va esta reseña que privilegia la amistad y los mejores sentimientos que existen gracias a Dios en la comunidad deportiva regional. (José López R.)

martes 2 de diciembre de 2008

travesía de cinco amigos


El relato pertenece a sus mismos protagonistas. La gráfica fue tomada de otras instancias para acompañar el argumento que hicieron llegar mis amigos hasta que vengan las fotos que corresponden. No es la primera oportunidad que los tiene en situaciones similares, y no hablo de los riesgos que corrieron, sino de emprender estas andanzas en grupo para lo que se aprovecha un fin de semana y las tremendas ganas de "sufrir alegremente", en donde sea. El presente rodaje fue en la provincia de Córdoba (Argentina) que siempre es atractiva para darle un poco más de "sabor" a la vida. (JLR)
"Esta vez elegimos como destino el Valle de Calamuchita. Salimos el día viernes 28 de noviembre, con lluvia y los pronósticos no eran muy alentadores, pero nuestro espíritu aventurero pudo más (no todos los semáforos siempre están en verde).
Nos hospedamos en Los Reartes y luego de un rápido almuerzo y un breve descanso, emprendimos la primer vuelta en mountain-bike, recorriendo Los Reartes, Villa Alpina, Intiyaco y volviendo a Los Reartes por un camino poco transitado por vehículos, completando así el recorrido de 52 km. Tuvo subidas muy exigentes y paisajes extraordinarios, sólo un descontrolado descenso del flaco Nagel, provocó la caída del “loco” Orlando Manera sin tener mayores consecuencias y cuando comenzaron los descensos la recuperación increíble del “León” Walter Bouvier.
Segundo día (Sábado 29), después de desayunar, cargamos nuestras MTB en la camioneta del “Colo” Marangoni y nos fuimos a San Miguel de los Ríos. Desde allí, ya en nuestras bicis, partimos hacia una aventura inesperada, comenzando el ascenso hacia Villa Alpina, por caminos pequeños que a pocos kilómetros se transformaron en senderos de campos privados, bordeados de pinares y vegetación exuberante le dieron un marco extraordinario a nuestra travesía. Después de unos kilómetros el amigo “GPS” Fontana se le acabaron las pilas, debiendo recurrir a baqueanos para continuar el camino. El problema empezó cuando escuchamos los primeros truenos y no demoró en caer las primeras gotas; éstas le dieron el condimento especial que nos faltaba (senderos, pinos, arroyos, lluvia y toda la adrenalina). Faltando aproximadamente 8 km. para llegar a Villa Alpina (una hora de pedaleo), donde comenzamos el descenso por el camino principal que nos llevó a Athos Pampas, no fue fácil. Los frenos de nuestras MTB no funcionaban bien, la cadena lavada por el agua de vados y lluvia, la arenilla que tiraba la rueda delantera hacia nuestros ojos y el frío, se hacían sentir.
La lluvia seguía y ya en Athos Pampas continuamos hacia donde nos esperaría el final (San Miguel de los Ríos). El frío era cada vez mas y el agua de lluvia con el sudor nos irritaba los ojos, pero nuestro espíritu aventurero seguía intacto faltando aproximadamente 12 km. Vino otro descenso con el camino inundado y cortado hasta llegar a la última trepada de 8 km que hicimos en gran parte caminando para mantener el cuerpo en movimiento y combatir mínimamente el frío.
Llegando a pocos metros del camping de San Miguel notamos que había un caudal por encima de lo normal, el río había crecido 5mts. Llevándose consigo el puente que era el único acceso al vehículo que teníamos del otro lado. Inmediatamente unos serviciales muchachos nos ofrecieron refugio ya que estábamos calados hasta los huesos y “muertos” por la baja temperatura.
Al cabo de unos minutos nos dimos cuenta de la gravedad del hecho, “ya no podíamos regresar a Los Reartes” y no tardaron mucho tiempo en llegar los bomberos de Yacanto informándonos de la gravedad del puente, ofreciéndonos un puente de cables de acero y madera en estado precario que se balanceaba a cada paso que dábamos. Pero definitivamente cruzamos y afortunadamente en el camping, la señora encargada nos informó que la ruptura del puente tardaría días en repararse y que momentáneamente sería imposible regresar. Muy amablemente nos ofreció alojamiento y comida, pero estaríamos incomunicados telefónicamente por falta de señal. Sólo con lo puesto pasamos la noche y al otro día gracias a un lugareño pudimos conseguir una autorización de paso que tuvimos que firmar para atravesar la propiedad de un poderoso terrateniente.
A media mañana y escoltado por un guía, atravesamos los 13 Km. de camino que nos separaban con Yacanto y de esta manera regresamos a Los Reartes y de allí a Esperanza.
Esto que creíamos una pedaleada mas, resultó ser un desafío de 5 biker contra la naturaleza".

PD: Muchachos de "la cueva", olvidaron decir, ¡gracias Señor por la vida!

domingo 30 de noviembre de 2008

El "Pato" Klaus

Me sorprendió como suelen hacerlo las personas que llegan y se instalan en nuestra vida sin decir nada. Un tipo de nuestro barrio, santafesino y argento, bien del interior, con todo lo que implica una definición de tal naturaleza. Rivadavia al norte, calle de tierra, casa de laburante de oficio albañil, con una inquietud futbolera que lo desbordaba pero que jamás lo llevó a negarse cuando alguien lo necesitó. Los chicos de las divisiones inferiores le brindaron la oportunidad de ejercitar su innata condición de entrenador, y sabiendo que los pibes ya vienen desde la cuna “marcados” para darle al bolo, lo que el enseñaba tiraba para el lado de hacerlos buena gente que es lo más importante.
Le saqué esta foto un domingo que llovía y su paraguas lo evidencia. La hinchada mayor faltó ese día por esta causa aunque se jugara una fecha de Primera, pero de cualquier forma algunos estuvimos. El “Patito” nunca llegó a dirigir el equipo superior de Sportivo y eso fue una materia que le quedó en el tintero, cosa que ahora intuyo pensaba, en el instante que mi obturador lo congeló. Pero sí fue DT con el rojinegro Juventud, tradicional adversario como se dice, de la barriada que expliqué en el párrafo anterior. Eso nunca le pesó ya que estaba influenciado con fundamentos albinegros sumados a la policromía de la misma calle donde vivió. Esa tarde desapacible solamente se recortaba su figura en el perfil de la tribuna donde mi cámara hizo su trabajo sin imaginar el devenir del destino de aquél amigo. Nunca le mostré esta imagen porque hay cosas que se guardan como un tesoro que erróneamente declaramos patrimonio exclusivo. Cuando se fue, jugaba a la pelota en una cancha reducida como queriendo retener su tiempo apenas lejano de rectángulos de once y once con la casaca del Waldino Maradona de Colón y Zeballos, a cuatro cuadras de mi casa.

Nuestra porción de pueblo instituida en patria, por ese legítimo derecho conque solemos diseñar toda una posible vida en un tránsito tan fugaz. Con ese palpitar en el alma nos vamos ocasionalmente sin estar prevenidos, a confundirnos en sombras y recuerdos, con la consciencia tranquila o en deuda, por aquellas cosas queridas que a su tiempo o tempranamente dejamos. (José López Romero)

jueves 20 de noviembre de 2008

dame una "bici"

Una primera vez que luego continúa siendo un sueño realizado, se da naturalmente como todo nacimiento. Un día, en una ciudad tradicionalmente de bicicletas en sus calles, descubrimos que con estas se puede viajar, hacer un deporte saludable de bajo costo y también competir. Alrededor de una idea que pudo haberse incubado de esta forma nació el Rural Bike, la bicicleta rural, para andar en los campos y sus senderos, pariente de las “mountain” se subir escarpadas montañosas en sus lugares de origen. Primero fueron unos pocos que hicieron punta desde la famosa “cueva” de 1º de Mayo, en la bicicletería de Diego Nagel. Después todo creció como una bola de nieve y el esparcimiento se transformó en el primer campeonato regional de este ciclismo adonde confluían aquellos que no congeniaban con el asunto convencional de los pedales. Y fue la carrera de Franck el inicio, pueblo vecino a Esperanza, con apenas 8 pruebas en el calendario, más o menos, con un espíritu que hoy ha quedado lejos ante el cariz tomado por la especialidad. No tiene importancia el tiempo, pero son mas de cinco años en que el pintoresquismo del Rural derivó a encuentros pedaleros más difundidos consiguiendo fechas nacionales y un Rally que con cada edición va superando aquél primitivo principio. No me equivoco al decir que este alumbramiento fue un acontecimiento notable, salido de unos “medio locos” entre asado y asado, que solo querían pasar buenos momentos en “patota” descubriendo lugares maravillosos. Nuestra tierra, que de tan cercana no mirábamos, y por estos días seguimos conociendo porque siempre habrá un rincón por donde no hemos pasado. Es todo un símbolo este Rural Bike que despertó sana pasión en una franja amplia de edades, motivando una actitud deportiva que estaba dormida.
Básicamente es la misma “bici” que usa una ama de casa, los niños para ir al colegio, los obreros camino a las fábricas, el cartero en su oficio de buenas nuevas y los mandaderos. Máquina de andar con el propio esfuerzo, que no ensucia el medio ambiente, que ha sido el sueño de nuestras navidades infantiles cuando no era accesible comprarla. Ella es la movilidad ciudadana que creo adoptarán definitivamente las generaciones del futuro. (José López Romero)

domingo 16 de noviembre de 2008

el primer paso

La calurosa noche se hizo sentir al costado del cuadrilátero ataviado para una velada llena de buenos deseos. Habían pasado las buenas peleas preliminares y el público esperaba el combate de fondo estirando sus comentarios. A la hora de la verdad y ya sobre la lona del ring, los jóvenes gladiadores escucharon las reglas de rigor y fueron a sus esquinas. De un lado el local que estaba escribiendo su primera página en el campo profesional, en el otro su rival llegado de la provincia de San Juan a corroborar dos compromisos previos ganados y su condición invicta. El pupilo del gran maestro estaba cargado de bríos y al toque de la campana no especuló y fue a buscar el resultado aplicando su aprendizaje y el aval de una cargada foja amateur. Deporte popular el de los puños que reúne un fervor especial, a veces de contornos dramáticos pero que afortunadamente siempre culmina en un emotivo abrazo final. Los rincones con sus aprestos y la tensión por un desenlace pone sus colores como no lo tienen otras disciplinas, cada deportista con su forma de plantear la propia suerte en la ruleta de los puños. La noche del 7 de noviembre de 2008 fue la entrada a pie firme de Jonatan Sañudo a la parte comprometida de la profesión, si es que en su transcurso hay situaciones menos duras. Ciento veinte segundos fueron el crédito para el chico del barrio Los Troncos, que casi en el corazón de su barrio, plantó su bandera de cara a don Amílcar Brusa, el maestro que fue a acompañar su bautismo de fuego. El tinglado estalló detrás de la cuenta de rigor al adversario caído, luego los brazos en alto y la proclamación del triunfo. Era el acierto de los primeros pasos, la expectativa del futuro, la responsabilidad de una carrera que es ir salvando obstáculos cada vez que se traspone la barrera de las cuerdas. Para el hijo de mis amigos Eduardo e Isabel, muy buena suerte y a seguir los consejos que tiran para adelante, nada más que eso, y el destino dirá lo suyo. (José López Romero)

sábado 15 de noviembre de 2008

Beti Urfer, alma de tenis

Decir la edad de una dama no cuadra en alguien que bien se precie, pero ella no tiene problemas con ese prejuicio. Su romance con el Tenis con Paleta o Tenis Criollo arrancó por sus quince primaveras y hoy ha festejado Bodas de Oro con otro juego de la misma afinidad que lleva en su corazón, el Paddle. Los que seguimos en la misma brecha no dejamos pasar esta fecha que para ella es muy importante, porque la encuentra vigente y con todas las "pilas" puestas. Cabe destacar que Beti compite en su categoría pero no rehuye a meterse con las chicas "libres" donde se enfrenta a contrincantes de 18 años en adelante. Ella nos contó entusiasmada que sigue divirtiéndose y que le da felicidad saber que no desentona con las menores, que en muchas oportunidades se llevan un chasco al encontrarse con una "pantera", cuando suponían podrían doblegarla fácilmente. Una parte de los "charrúas" del Club Aarón Castellanos de Esperanza le brindó un sencillo homenaje por su infatigable actitud deportiva y gran ejemplo donde podrían reflejarse tantos jovencitos que no practican actividad alguna. Rubén, Guillermo, Marcos, Lorena, Gustavo, "Mise" y Ale, en nombre de todos los componentes de la plantilla anfitriona, posaron junto a nuestra heroína local sobre la verde cancha de todos los días, a una cuadra de la plaza central de la ciudad, donde seguimos la tradición de hacer amigos mediante este juego tan maravilloso que nos reune. (José López Romero)

jueves 13 de noviembre de 2008

amigos del aire

Ricardo y Rubén Luis, me sentí tentado de bautizarlos como "locos del aire", pero hubiera sonado irrespetuoso aunque se que ellos me lo permitirían. Buffet y Di Palma, el primero un señor dedicado a la industria metalúrgica pero definitivamente enganchado a las peripecias en un aparato con alas. El segundo se marchó un día por saber demasiado de un helicóptero y pensar que este no podría jugarle una mala pasada. Ambos una conjunción intrépida que marcaron una etapa sin precedentes a bordo de los aviones "ultralivianos" que hoy son tan difundidos. Los que ellos utilizaron para realizar su hazaña fueron pergeñados por el "Loco Luis" de Olavarría y con ellos, uno en cada avión, unieron 18 provincias de Argentina sumando en siete días 5.737 kilómetro. En dicho trayecto les sucedió de todo incluyendo lluvias muy copiosas y atravesar zonas inhóspitas como me contó Ricardo y dejara en su reseña escrita hace unos años.
Ellos no querían exhibir su valentía ni siquiera que se los viera como héroes "supernotables". Deseaban demostrar la actitud de estas sencillas alas y sus verdaderas posibilidades para cubrir distancias extensas. De paso pusieron en práctica el espíritu aventurero propio de los seres humanos, en la afirmación de Ricardo, y un alto grado de su alma deportiva como lo dejaron sentado ampliamente. El Di Palma de quien estoy diciendo no es otro que el padre de los tres pilotos más conocidos de cuanta categoría automovilística haya en el país. José Luis, Patricio, Marcos y un nieto, Josito. El mismo progenitor fue, casi adolescente, un corredor que se le atrevió a los grandes de su tiempo, los que vieron en su figura un potencial adversario, implacable en su convicción y pericia tal como aconteció. Pero el tema es los "ultralivianos" hechos por el natural de Olavarría, la tierra de Juan Manuel Fangio. Y de ellos a quedado un anecdotario de increíbles audacias, tales como pasar bajo los puentes de las autovías, y señalo solo esta, porque hay otras que no se deben contar por sus asuntos legales de tránsito, recomendado por Ricardo, eso sirve para que tengan una idea del tenor que las reviste. Por ahora cabe este recuerdo para el "Loco Luis" que anda por el cielo, su vital elemento, y Don Ricardo que todavía debe estar esperando le devuelva el par de fotos de hace mucho tiempo, cosa que pasaré a efectivizar a la brevedad. Esto fue apenas el principio, en algún momento vendrá más y será preciso que estén atentos. (José López Romero)

el negro Moreno

Miguel apareció un día por el club para jugar tenis y ya no dejó nunca de iluminar los juegos con su entusiasmo. De allí no tenía días fijos y si alguien tocaba a tu puerta, era él con su paleta y su pregunta puntual, ¿tenés tiempo y ganas de jugar un rato? No dejamos de hacerlo cada vez que pudimos incluso al frontón en las viejas paredes del Colegio San José. Pero el tenis criollo era y es lo nuestro y él negro fue nervio y motor de que los pibes y los "pendex viejos" como yo, hoy sigan con el ritual de colocar la red y los parantes y ordenar un poco las parejas para que nada sea con demasiada ventaja para nadie. Además, siempre se reservaba el privilegio de jugar de compañero con los chicos, con los que recién se iniciaban o estaban verdes por su propia naturaleza, los que algunos miraban de costado. Con él aprendió mucho de lo que sabe hoy Marquitos, Pablo, los Protti y tal vez otros que no recuerdo. Sin chistar se los ponía al hombro y no importaba el resultado. Si no había "quórum", se prendía en solitario contra dos y corría como un campeón, había que sumar a los purretes y de eso fue el encargado mayor. Las pintadas a la plataforma, saltar el tapial a buscar la pelotita de la vecina que decía, "no está" y se las regalaba a su nieto. Cuánto podría contar y seguro que más adelante lo haré, hoy tengo prisa por colgar su texto y estas fotos queridas que guardo con todo el cariño que tengo para los amigos tan legítimos como el. Ya está, pero, me olvidaba decirte Miguel, yo se que vos estás siempre por ahí en el Aarón cuando llegamos para darle a la "verdecita", los pibes nuevos no te conocieron pero están en eso eh, y sabés otra?, le vamos a poner tu nombre a la cancha, y ese día no quiero que faltes. Jamás fallaste a estos encuentros que se quedaron amarrados para siempre en los que te recordamos de tus mejores momentos. De corazón te lo digo negrazo, y sabes que es así porque a vos no podría "macanearte". (José López Romero

viernes 7 de noviembre de 2008

El "Chuni"

La imagen del ciclista estaba "retocada" por el tiempo. Él mismo "Chuni" me la dio el día de una entrevista para la nota que hoy no recuerdo plenamente. La desprendió de una pared junto a otras fotografías y viejos recortes de diario que oficiaban de fieles testigos a una campaña ciclista con infinidad de anécdotas. Todo en su bicicletería de la avenida de Humboldt reflejaba los mejores tiempos de su juventud. Para mi seguía siendo ese muchacho lleno de ganas que ya contaba ochenta años sin perder vigor, el mismo "Chuni" Monguzzi de las carreras en los circuitos santafesinos que conocí. Lo tengo aún en mis retinas con su vieja remera roja, verde y blanca, el birrete claro y sus piernas fuertes de recorrer kilómetros sin levantar la cabeza. Había corrido para el equipo Roca Soler, emisora de radio antecesora de LT9 de Santa Fe. Ese era su orgullo máximo y su entusiasmo de contar brotó para mi grabador ávido de estas historias de antiguos pedaleros de corazón tan grande como generoso. Hoy apelo nada más que a mi memoria por haber extraviado aquellos documentos deportivos para mi pesar. El no fue campeón pero puso todo el coraje en bravías batallas con los veteranos de la división no menos legendarios. Todos con su hidalguía a cuestas seguían divirtiéndose en el duro fragor de la competencia. Al regresar a su pueblo, Chuni paraba en algún lugar con buena sombra para hacer un asadito junto a su compañera compañera de toda la vida y jamás lo olvidaré.
Que el honor descienda sobre todos los que hicieron y siguen haciendo deporte hasta que las fuerzas respondan. (José López Romero)

martes 4 de noviembre de 2008

un maestro, un pupilo

El festival aún estaba en pañales y el veterano maestro Amílcar Brusa apareció en el club con el tiempo necesario para la ocasión. Algunos de sus pupilos estarían sobre el cuadrilátero de San Lorenzo y su apoyo estaba allí, donde debe ser, a la vera del ring. Unas preguntas me dieron la real dimensión de este hombre preclaro en las cosas de la vida, en la faz deportiva y sobre todo en sus conceptos humanos. No quise añadir cosas ya dichas tantas veces de su pasado con el múltiple campeón Carlos Monzón, sino que me hablara de su futuro y de lo cosechado en su carrera de entrenador reconocido por el mundo del arte de los puños. En un momento mostró sus manos y en la derecha el anillo que lo identifica como miembro del salón de los famosos en Estados Unidos, donde su prestigio es aún mayor que en Argentina. En la gráfica, el jovencito que lo acompaña, es Jonatan Sañudo, alguien que pese a sus pocos años ya tiene una campaña hecha en el plano amateur y está a la puerta del profesionalismo. El “Chico de barrio Los Troncos”, al que vi en su debut hace varios años en el salón de Obras Sanitarias del populoso norte de mi ciudad, cerca de mi hogar, tiene detrás a una familia dedicada al box. En su misma casa comenzó con los primeros rudimentos bajo la tutela de su padre Eduardo en el gimnasio “Garras Negras”. Este post es previo a su debut y merecía esta forma, en homenaje a una flamante trayectoria que lleva en su currículum el paso por la selección nacional y presentaciones en el exterior. Dedico también esta sincera expectativa (la del debut del viernes 7 del corriente mes) a su madre y a su hermano Juan y a todos los componentes del galpón donde la adrenalina, el sudor del esfuerzo y los elementos de trabajo deportivo, transpiran la emoción de una disciplina noble y exigente. (José López Romero)

domingo 2 de noviembre de 2008

los Sosa

Esta es una página de amigos y de afectos fundamentales, eso no se cae de su razón y es lo que priva. Y no podía faltar este equipo que respira competencia desde que los he conocido, cada cual a su tiempo y empiezo por el más grande de los tres “pibes”. Luis, es oriundo de un barrio popular de Santa Fe, tiene el oficio de orfebre y es un artista cincelando metales nobles, también lo son sus hijos. Pero su cuento pasa por el deporte sobre ruedas, desde una bicicleta donde lo conocí, hasta las de motos. Sin exagerar digo es un milagro que su cuerpo siga andando después de las múltiples colisiones que han sufrido sus huesos, en la máquina que fuere. Anécdotas de esas hay para citar con soltura porque el tipo tiene como para un catálogo y lo lleva como estigmas en el esqueleto. Pero ahí está, con sus incontables kilómetros de pedaleo, su historial de velocista, su enorme generosidad a la hora del taller y aquí me detengo para decir que sus herramientas y su ciencia en ambas materias siempre han estado dispuestas para sus cofrades afines y doy fe. En el fenómeno argentino de las motos en óvalos de tierra fue conocido con el seudónimo“El gamo” y allí inscribió buenos momentos en una época de verdaderos monstruos dando espectáculo al mando de sus manillares. A esto lo vi y nadie me lo ha “pasado”, así como todos estos recuerdos sin tiempo. Sigo con Antonio, el mayor de sus hijos, retirado de las motos donde fue campeón tantas veces como se lo propuso de la mano de su hacedor en la vida y en las pistas. Lo veo en mi película del corazón metido en el taller al otro lado del tapial de su casa. Chiquito mirando y preguntando hasta que le llegó el tiempo de subir a una máquina y “descoser” los anales motociclistas con lo que consiguió deportivamente. Con Damián, el Sosa del presente en el CAM, va sucediendo otra etapa con sus propios matices en aquello que lo ha precedido en el tiempo. El ya tiene mucho en su haber y está profundizando los cimientos de lo que viene gestando.
Y el mayor de estos muchachos está siempre detrás de todo, el GRAN Luis, lo pongo con todas las letras. No quiero dejar en este homenaje con todos vivitos y coleando, a Sergio Fontanini, el tío de los chicos y cuñado de “El gamo”, que algo tuvo que ver con este asunto, parte que ya vendrá Dios mediante. Cierro con quien es la suma de los que hablé muy sintéticamente; es mujer y su nombre es Mirta, esposa y madre que ha visto y ve a sus hombres metidos en el vértigo constantemente, y puedo decir que en su momento, esperaba “con el corazón en la boca”. Eso ha pasado porque ellos la convencieron de que sus humanidades han sido inventadas para andar a otra velocidad por la realidad, aunque siempre donde corresponde. Sin alardear en la calle, donde hacerse el loco tiene un precio que se paga duro. “Correr es para las pistas” dijo el amigo tan cercano a mi alma, el Luis de mi primera “bici” y esas locas carreras en categoría libre que nunca hubieran sido sin su ayuda. (José López Romero)

viernes 31 de octubre de 2008

federico


El es un crack aunque no sepa patear la pelota.
Su camiseta de Boca le banca a muerte una ilusión sin la estrella de Diego “el 10”, y los cánticos de una tribuna de simples corazones bajan hasta el.
Una vez lo vi desde la cabina de cronistas, estaba en posición de arquero, con los brazos en la cintura mandando a sus compañeros hacia delante. Luego vino un penal en contra y ahí me olvidé que estaba cubriendo un partido oficial
y no me importó. Federico se jugaba una chance bajo los tres caños y para mi eso tenía la trascendencia de una final del mundo. El pibe vendedor de rifas que nunca tuvieron premios, el nieto de “Grillo” el cantor de tangos, miraba fijo el “cuero” que sin necesidad de un silbato de referí colegiado, se vendría como un cometa. Yo sentí el mismo rigor en el corazón que adivinaba en su pecho “bostero”, en su figura robusta de niño crecido con la inocencia que la naturaleza da ocasionalmente a pocos. A mis espaldas el partido de primera apenas sonaba como un murmullo de trastienda. La corrida del shoteador estaba en marcha y Federico se agachó un poco más y abrió sus brazos sin mirar otra cosa que la pelota. Ajado y medio ovalado el “bolo” esperaba el “machacón” de un cañonero cejijunto y de apariencia letal. El resto de los “purretes” guardó silencio con una seriedad que impresionaba para no distraer a los protagonistas directos de la ejecución. De pronto, el esférico movido por un patadón infernal de punta y sin misericordia salió de su punto como un cohete para romper la ley de gravedad. El disparo fue certero y silbó sobre la cabeza del improvisado guardavallas que ni alcanzó a pestañear a su paso, que como estaba, quedó pertrificado.
La tristeza suya fue mía cuando levantó sus ojos para “comerse el garrón" de sus compañeros que le gritaron; ¡salí del arco chambón”!.
Y allí fue Federico cabizbajo y sin protestar a otro puesto para buscar un pase profundo o un centro de gol. Pero eso era pedir un milagro al que no llegaría con sus pies casi redondos por lo que le decían “Chamís”, aquél negro simpático que jugó con la azul y oro de La Boca.
Corrimos juntos divirtiéndonos en nuestra malaria futbolera, codo a codo y riendo como locos. Yo con el alma desde mi sitio de escribir y contar. El, en la canchita inflada de gritos detrás de los vestuarios del club, con su camiseta de la época de Brindisi, del “Mono”, del “Chino” Tapia y “Marado”, corría como rebotando, pero corría y corría. (José López Romero)

Federico es un pibe de mi pueblo que temprano se quedó sin las mejores cosas de la vida. Por ahí anda y quizás no me recuerde de aquella contratapa en el semanario, donde fue y seguirá siendo un deportista de mi preferencia.

lunes 27 de octubre de 2008

el tordo matthysse

Hoy el veterano de Trelew carga sus memorias con la misma hidalguía que lleva sus años. Nació allá por la época de una Argentina que salía de un gobierno popular para entrar en una dictadura desgraciada que tomaba el sillón presidencial por las armas. 1957 fue el año en que Mario vio la luz en una ciudad sin historia de boxeadores, al menos para este recopilador habría pasado desapercibida esa parte, de haber existido. Peleadores hubo siempre en los barrios de nuestro pueblo que tiene un nombre más que sugestivo porque se llama Esperanza, situada en la provincia de Santa Fe. Buscando en los anales de los luchadores encontramos que ellos surgen de familias humildes y gente de trabajo. Es probable que canalizan su ímpetu de revancha con la vida por medio de los puños. El maestro Amílcar Brusa, que la sabe “lunga” dijo; “A mis pupilos no los busco en una universidad”, y que buena razón esgrime el hombre no?
A veces en la calle y otras yendo a un gimnasio, donde los golpes tienen un nombre y una forma de lanzarlos, muchos chicos encuentran una forma alternativa de salir de un espacio común que suele estar reñido con la sociedad.
Entonces un entrenador enseña que hay que tener cuidado con el físico propio porque los puñetazos en la “croqueta” no alimentan, esa es una premisa de sabios en la materia, no salida de quien suscribe “que toca de oído”.
“Yo me las rebusqué de chico, de a ratos albañil, panadero, lavacopas y muchas “piñas” en la calle, lo que se dice vulgarmente, era medio quilombero”. Son palabras de Mario Matthysse y dejo que ellas vayan poniendo el color que tiene este oficio de combatiente round por round.
“A los doce años empecé a pegarle a la bolsa y me “comí” varios cachetazos. A los trece discutí con mi viejo y me fui de casa, había otras cosas en el medio pero eso es cosa de familia. Me dediqué a trabajar, entrené y fui aprendiendo este duro deporte. Pasó el tiempo y no me animaba a debutar porque siempre parecía que me faltaba algo.

Un día anunciaron “Velada de Box en Unión”, en mi ciudad, y se presentaban Eduardo Blazer, Hugo Lovino, Sañudo y otros que no recuerdo. Obviamente vi los combates de mis amigos y cuando todos ganaron me dije; yo también puedo hacerlo y para la siguiente fecha, un 23 de enero de 1976 fue mi debut amateur. Ese día hacía calor pero del “cagazo” que tenía no podía ni atarme los cordones de las botitas. Cuando llegó el momento subí y la campana no demoró en sonar. Pero tenía tanta “polenta” acumulada que apabullé a mi rival, un rafaelino llamado Raúl Rolón, le gané por abandono en la tercer vuelta”.
De allí el “Tordo” Matthysse no paró su carrera y tuvo una seguidilla de 31 combates invicto ganando por la vía rápida como por puntos y "mechando" algunos empates. Pero también le tocó perder y fue en Venado Tuerto ante José Schraier. Más tarde le picó el “bicho” de andar y se despidió victorioso de la ciudad con un nocaut en el tercer round. En 1978 debutó en el profesionalismo pero la suerte contraria tocó a su puerta. Omar Narváez fue su ganador en la entrerriana ciudad de Concordia. 27 combates realizó posteriormente en la extensa provincia de Santa Fe para radicarse en la ciudad de Rafaela. Apareció un año después un ofrecimiento para intentar los aires del sur y recaló en Trelew en marzo de 1981. En mayo le ganó por la vía del “cloroformo” a Alberto Cog, luego vino la etapa chilena. El morocho esperancino fue a Punta Arenas como de “punto” contra un duro al que nadie le aguantaba dos vueltas. Un cross de derecha dio en la lona con el “Tordo” y parecía que se venía la noche pero, el chileno con 25 ganadas por nocaut terminó su invicto escuchando los diez segundos de espaldas y el “out” de reglamento. Matthysse fue adoptado por el público transandino como local y vinieron 20 peleas de las cuales perdió solo dos. El mejor tramo de su carrera fue haber logrado el 3er puesto en el ranking argentino de los peso Welter (66kg) y esto lo puso en la misma vereda con verdaderos colosos de la categoría como Mario Guillotti, Ramón Abeldaño, Marcelo Di Crocce, Antonio Juárez, Carlos Peralta, Eduardo Contreras, Mugel Arroyo, “Locomotora” Castro (en su principio), campeones chilenos como Víctor Nilo, José Alvarado y otras figuras de nuestro país, Carlos Cañete, José Ilufi, Rogelio Zarza entre otros que sumaron sus 78 peleas en el campo rentado. Entre 1988 y los 90’, a sus 33 años las motivaciones ya no eran las mismas que a los 20 y decidió colgar los guantes.
“Creo que fue una buena decisión de la que no me arrepiento” - dijo - "estoy orgulloso de haber inscripto mi nombre en el historial del boxeo argentino y soy un agradecido a toda la gente que ayudó a mi carrera”. El resumen de su paso por un deporte que implica riesgos, que se juega entre personas que saben a qué se exponen, ha sido pródigo para Mario. Poder contar con buena memoria sus pasos resalta la nobleza de una disciplina a la que hay que respetar en su justa medida. Quienes no pueden hacerlo es porque no supieron parar a tiempo o no fueron protegidos. Mi amigo supo. (José López Romero)

jueves 23 de octubre de 2008

los trapos

Los pibes trajeron sus banderas y entraron a la cancha para colgarlas tal vez mandados por alguien. Pero ellos estaban poniendo esos colores algo gastados quien sabe de cuantas temporadas, con una sonrisa ancha en el corazón. Prendiéndolos al tejido sin saber que al mismo tiempo depositaban allí sus sueños de pibes por algo más de noventa minutos. Era temprano para que se llenara de “hinchas” y los cánticos aún dormían la siesta. Algunos, pisábamos ese espacio invisible que media entre los vestuarios, el túnel y el campo verde de luchar por los tres puntos. El olor del fútbol estaba presente, está siempre por allí merodeando y no desaparece. Anda con los fantasmas buenos de los antiguos gladiadores de cortos y botines que ya habitan el cielo. Porque ellos, aunque muchos no lo crean, nunca terminan de marcharse, están en las tribunas, metidos en su gente, fíjense bien y verán que aquellas viejas glorias con nombre propio, descansan en sus estadios. (José López Romero)

miércoles 22 de octubre de 2008

La "Gringa" y el "Chivo"

Un día tengo que darme tiempo suficiente para escribir de mi amigo Ricardo “Chivo” Barrera. Necesito contar un poco más de lo que ya he contado por ahí, y será justicia, porque como digo en el inicio de esta quijotada que extiende su afecto en forma amplia y sin límites, todos llevamos un campeón en el alma. Y lo digo porque me gusta nutrir mi memoria de esa gente que utiliza el deporte también para sentir que moverse, tomar esfuerzo y respirar profundo, es tan necesario como la vida misma. No es cuestión de una filosofía de “tres mangos”, este tipo que vemos ahí con su hija, lo escrachó otro “gomía” en uno de los muchos momentos hermosos que le ha dado esta muchacha con una bicicleta. Y parafraseando un poema vernáculo afirmo que la “bici” ya tiene alas con la “Gringa”. Lo demostró campeonando entre corredoras profesionales nuevamente, y eso al Ricardo del "largo aliento" lo pone emotivo y sentimental, donde me incluyo. Él seguro influyó en la carrera actual de Valeria y por si alguien no sabe de quien hablo, su apellido es Müller y tiene a su marido, a su hijo"Santi" y a su suegro, siendo ciclistas muy activos, los Fontanini, así que pedalea sí o sí. Esto es broma pero su trayectoria es de lo más serio en el país y más afuera también dentro de las damas. Pero este post, soy sincero, es para el veterano, y me estaba yendo por las ramas. El tiene la costumbre de subirse a su máquina roja hoy en nuestra ciudad, y en tres días habrá metido ya 400km en su agenda viajera. Y no es verso, pues el último raíd, diría importante, le insumió varios días aunque no tantos, donde “deglutió” 1800 kilómetros y algo más con un aguante de fierro pase lo que pase por delante. El dice que a eso lo hace cualquiera para contentar a quienes nos vanagloriamos por zonceras. Por eso este estrecho laberinto de recuerdos y realidades de todo rato es para él. Un señor deportista de los que debe haber muy pocos por ahí, y si conoces alguno, amigo de donde seas, me mandas su historia. (José López Romero)

lunes 20 de octubre de 2008

El dia del Centenario



Con pesar el hombre pasó el dorso de su mano sobre esas lágrimas que la emoción le traía con frecuencia. Dejó el mate sobre la mesa junto a la carta a medio escribir, y en el piso quedaron unos bollos de papel como huellas inofensivas de la nostalgia que le costaba expresar con palabras.“Los recuerdos se amontonan y después no sabemos qué hacer con ellos, se dijo, y pensar que para algunos los sentimientos parecen descartables. Tal vez tengan razón pero, ¿de qué vale haber vivido tanto sino?”.
Su pregunta quedó en el aire para nadie y su pensamiento colgado quién sabe de qué plano espiritual.Otro día lo encontró con similares cavilaciones, el mate amargo, unos bizcochos del día anterior y la carta inconclusa. Hoy la termino, se autoimpuso guiñando un ojo a la virgencita a quien rezaba por sus afectos o intenciones. No mucho después se encontró caminando al correo a depositar lo que tanto trabajo le dio acabar. Deslizó el sobre por el buzón y mirando a sus costados como para no ser escuchado, invocó “buen viaje y destino”, algo que escuchaba de su padre siendo niño. Pasaron muchos días y la respuesta esperada siguió ausente, pasaron las fiestas de Navidad y Año Nuevo y 2007 iba gastando ya los primeros meses.“Ya vendrán los domingos”, murmuró yendo a la cancha en sábado. En la ventanilla sacó entrada de jubilado, pasó el cacheo policial, palpó las dos monedas para el “chori” y fue al rincón de siempre en la tribuna de Pujato. Subió despacio los escalones hasta e final para ver íntegro el manto verde del coliseo de la avenida mirando al sur. “Esos colores míos”, decía al aparecer la escuadra “tatengue” o al tragarse un resultado en contra sobre la hora, o en el dulce sabor de una victoria ajustada y trabajosa. “Los hinchunes de verdad llevamos el calvario adentro”, aseguraba al conversar con sus pocos amigos. Suspiró en lo alto de las gradas ante un “boleo” fuerte y lejos y por la pelota envenenada que no fue gol por el arquero. Mezclaba en su memoria el presente y a pantallazos parecían correr en el verde los héroes de antaño. “Aquel ascenso del 26 de noviembre, el gol del negro Ruiz, 1966, ¡cómo lo abracé entonces!, parecía mentira después del 3 a 1 en contra con Temperley, aunque llevábamos ventaja en la tabla. Regresamos a Primera contra Talleres (R.E.) y encima con el esperancino viniendo de una lesión. Pero Igual puso el gol que nos dio el cielo y la gloria. Victorio Nicolás Cocco agregó una “pepa” y otra vez el sello del “Fantasma” Orlando Ruiz para cerrar el sueño!”Regresó caminando a su casa como de costumbre. Ese día vio el partidazo contra Huracán que fue un 3 a 3 para el infarto. “Esta es una ilusión marcada a fuego, sin exagerar pero, qué bueno sería el ascenso”, se dijo murmurando bajito. Lo repitió unos pasos adelante al saludar a unos pibes de quienes pensó, “ellos pintan la tribuna con la rojiblanca y el corazón, qué joder”. Al día siguiente Don Jacinto fue a la panadería que abre los domingos, por unas facturas. “¿De festejo mi amigo?”, preguntó el patrón dejando mercadería en el mostrador. “No es para menos”, respondió Jacinto levemente distraído, pues pensaba en la carta enviada cuatro meses atrás. “Se habrá perdido y después de todo era solo una corazonada”, se conformó, y al recibir el vuelto de su compra se retiró con un “gracias don”. Ya en su casa llenó el termo de agua caliente y con su silla preferida y la radio se acomodó en la cocina”. Mojó la yerba y de reojo miró la foto de la “formación histórica” al tiempo que algo se aflojó en su pecho. Simultáneamente sonaron golpes en la puerta; ¡ya va, ya va!, expresó con poco aire mientras acudía a ver quien era. Sin recomponerse abrió. Un morocho sonriente le ofreció su mano en saludo y sorprendido Jacinto balbuceó, “qué busca señor”. Estaba sorprendido y agregó incoherencias, “ usted es.. qué va a ser, pero.. juraría que es.. que sos..”.
Jacinto no entendía nada pero ese rostro en el marco de su puerta le hablaba al corazón. “¡Feliz 15 de abril mi amigo!”, dijo el hombre abriendo sus brazos y allí el dueño de casa desentrañó el meollo. “¡Fantasma viejo y peludo!”. El grito se transformó en llanto y en abrazo con el reconocido morocho esperancino otrora goleador de su querido Unión. Este jugador fue responsable de un ascenso a Primera de Unión de Santa Fe y acudió al pedido de Jacinto en aquella carta que le costó terminar.
El texto parece inconcluso pero quise que quien lea imagine el diálogo entre los personajes. Mientras escribía esta especie de sueño que tal vez salió de la realidad, afirmé mi concepto de que la pasión de los jugadores y los que alientan desde la tribuna, es el ideal del alma. Orlando Ruiz no había contestado el mensaje del hincha pero en el día indicado y perfecto, el 15 de Abril de una tarde majestuosa de 2007, llegó a su casa para darle un tremendo abrazo en el Centenario del club. Dedicado a la filial unionista de Esperanza, a sus simpatizantes de toda la provincia y a los futboleros de corazón que honran su propia camiseta.
(José López Romero)
(Texto de mi autoría en 2da versión)



Formación de Unión que consiguió el ascenso a Primera : Jorge Gómez, Angel Cabrol, Rubén Iglesias, Luis Casal, Hugo Figueroa, Luis Tremonti (Abajo) Luis Díaz, Pedro Mansilla, Orlando”Fantasma” Ruíz, Julio César Fernández y Omar Asencio. (Foto de Carlos Giardoni)

fonseca




Hernán Fonseca nació en 1974 en la ciudad de Totoras en la provincia de Santa Fe, Argentina. Lo conocí en el tiempo de su servicio militar cuando aún en el país se prestaba esta relación a la Patria. Junto a mi hijo Emiliano y otros amigos del norte provincial, Sergio Delgado de Avellaneda y Héctor Banegas de Gobernador Crespo, siguen siendo como hermanos. Hernán conserva y expone un alto espíritu competitivo. Lo demostró como guardavallas en su pueblo de origen y como tenista en cuantos encuentros jugamos en la verde cancha del Club Aarón Castellanos de Esperanza. No había forma de ganarle pero siempre habrá revancha. El destino puso adversidades en su camino y cuando en situación similar muchos habrían “tirado la toalla” en el ring de la vida, el grandote de Totoras, amigo de Diego Maradona, se metió en el básquetbol sobre ruedas y también mostró que no arruga ante nada. Perdió su viaje a los recientes juegos paralímpicos de Beijing pero en otra formación pisó suelo ecuatoriano y volvió con un título de Campeón Sudamericano. Ganaron su partido ante la selección de Colombia con el objetivo de clasificar para el Pre-Mundial de Canadá y lo cumplieron, pero el grupo merecía el campeonato y por suerte todo salió redondo. Hernán comparte esta alegría deportiva y eminentemente humana con todos, y disfruta de un abrazo cargado de emociones que no tendrá fin jamás, porque “todos somos juntos” y Dios sabe que es así. (José López Romero)