Por qué ir a un gimnasio
Alberto Calabrese del Gimnasio Constructivista nos ofrece la oportunidad de comprender o simplemente de enterarnos, para qué sirve invertir o desaprovechar horas en un salón de trabajos físicos.
(Primera entrada)
“Mi concepto de gimnasio no es el de un antro donde la gente se encuentra a hacer sociales o a mirar partes íntimas de otros asistentes. Para estar claro y definido digo, que es un lugar adonde realmente se va a hacer una práctica deportiva aprendiendo a entrenar con alguien que sabe del tema y transfiere su conocimiento y experiencia al alumno. Lo demás es otra cosa
(2ª entrada)Yo prefiero preguntar en primer lugar, ¿por qué no ir a un gimnasio?. Desde el punto de vista de lo orgánico, un gimnasio tiene los mismos beneficios que podría tener la práctica deportiva de otras disciplinas.
Hoy en día uno de los grandes males de nuestra sociedad es el sedentarismo en cuanto a la actividad física y el descuido o el abandono de las buenas costumbres en la nutrición y hábitos de vida.
Entonces el deporte viene a darnos una mano, un enorme beneficio. El gimnasio concretamente lo tiene como ninguna otra disciplina, y es la capacidad de modelar desde el punto de vida estético, el cuerpo humano.
(Tercera entrada)
Ninguna otra práctica permite como herramienta, darle el toque estético que cada uno desea para su cuerpo. Hay disciplinas que con limitaciones pueden permitirnos perder masa corporal; pero eso “desgrasar” el cuerpo, no es modelarlo. Si alguien tiene serias asimetrías o desproporciones, y no hace trabajos de fuerza y logra puntualizar el trabajo de forma tal de mejorar en lo corporal, nunca tendrá un cuerpo armonioso. Muchos creen que solo se ponen en forma cuando pierden peso o grasa, craso error. Una persona que es estéticamente poco favorecida, si pierde grasa seguirá siendo el mismo pero con un físico más liviano. Un escultor o quien trabaja en arcilla no solo saca material de su figura, sino también pone donde cree que falta.
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